Las arrugas en la frente forman parte natural de los gestos del rostro y del proceso de envejecimiento de la piel. Suelen aparecer poco a poco debido a movimientos repetidos, como fruncir el ceño, entrecerrar los ojos o levantar las cejas.1 Estas líneas reflejan la forma en que expresamos emociones en el día a día y pueden hacerse más visibles cuando la estructura de la piel cambia con la edad o por factores externos como la radiación UV y algunos hábitos de estilo de vida.
Con el tiempo, estas líneas de expresión pueden notarse incluso cuando el rostro está relajado.2 Conocer qué factores influyen en su aparición ayuda a cuidar la piel de manera más constante, favoreciendo una apariencia más uniforme y protegida todos los días.













