Imprimir
Científico de Eucerin en el laboratorio

    Detrás de la ciencia de Eucerin Volume-Filler

    Aunque la pérdida de volumen cutáneo y la definición facial es el signo principal del envejecimiento de la piel, hasta ahora se dispone de pocos productos para el cuidado cutáneo capaces de abordar específicamente este problema.

    En consecuencia, el reto del desarrollo  era identificar componentes activos potentes que abarcasen tanto las múltiples causas de la disminución del volumen como el restablecimiento del contorno facial, con el objetivo de que la cara recuperase su aspecto juvenil sin necesidad de cirugía.

    LA HISTORIA DETRÁS DE NUESTRA NUEVA LÍNEA QUE DA VOLUMEN

    Científicos de Eucerin trabajando en el laboratorio
    Nuestra investigación se centró en retrasar los procesos que daban lugar a una pérdida de volumen de la piel.
    Trabajando en la formulación de Eucerin Volume-Filler
    Después de elegir el magnolol como principio activo principal, se pudo iniciar con la formulación de Eucerin Volume-Filler.

    La piel pierde volumen a causa de una combinación de factores naturales y externos, que causan flacidez, contornos faciales menos definidos, e incluso puede empezar a afectar las expresiones faciales, ya que la distribución de las células que aportan volumen disminuye con la edad.

    "Se trataba de un problema que, hasta la fecha, no se había enfrentado realmente con una línea dermocosmética”, nos dice la Dra. Andrea Schölermann, Asesor Clínico de Eucerin. “Sin embargo, después de fijarnos en la popularidad de algunos procedimientos invasivos para aportar volumen a la piel, nos inspiramos para trabajar en una fórmula que pudiera proporcionar buenos resultados en un contexto diario".

    "Combinando tres ingredientes activos fuimos capaces de desarrollar una línea de productos que fuera más allá de la superficie cutánea para actuar sobre los numerosos factores responsables de la pérdida del volumen natural".
    El magnolol produce un incremento de la célula que aporta volumen

    Nuestro punto de partida fue un ingrediente activo natural denominado magnolol, extraído de la corteza del árbol magnolia. El magnolol penetra en la piel, donde estimula las células que aportan volumen en las capas cutáneas. También estimula la producción de sustancias mensajeras, que incrementan la producción del colágeno propio de la piel.

    “También estábamos buscando un ingrediente que pudiera penetrar en las capas cutáneas para fortalecer su estructura, que se aplana de forma natural a medida que envejecemos,” explicó Andrea Schölermann, “al igual que la regeneración celular, la circulación sanguínea y la producción de colágeno empiezan a alentarse”.

    Si pudiéramos detener o incluso invertir este aplanamiento, seríamos capaces de restablecer el volumen y la fuerza de la piel.

    El magnolol incrementa el volumen celular.

    Los péptidos utilizados  se extraen del fruto del anís, que se cultiva tradicionalmente por sus beneficiosas propiedades curativas. En palabras de Andrea Schölermann, "este tipo concreto de péptido natural tiene la capacidad de estabilizar el tejido conectivo débil al ayudar a la piel a degradar y eliminar las células dañadas y alentando de este modo a la piel para que se cure y se regenere a sí misma".*

    *Estudios in vitro